viernes, 31 de octubre de 2008

EL EURIBOR BAJA, PERO TENDREMOS QUE ESPERAR UN AÑO PARA NOTARLO

Por primera vez en quince años, el PIB español, el Producto Interior Bruto, ha sufrido un descenso, según nos contaba esta misma mañana el Banco de España. Eso sí, un descenso muy pequeño, de sólo dos décimas en el tercer trimestre de este año, pero suficiente para cortar una racha histórica de crecimiento ininterrumpido. Ya estamos al borde de la recesión y el efecto de las medidas que se puedan tomar va para largo. Nuestros bolsillos tardarán en notarlo.
Un ejemplo es el coste de las hipotecas. El Euríbor ya está bajando. Está a punto de situarse por debajo del cinco por ciento y muchos analistas consideran que dentro de un año estará en la zona mucho más razonable del tres por ciento.
Sin embargo, y pese a la bajada de octubre, quienes tengan que revisar su hipoteca en estos próximos meses, van a ver cómo en lugar de bajar, las mensualidades suben. La razón es bien sencilla, el Euríbor está más alto que hace un año y, por tanto, en los últimos meses la mayoría de los clientes de los bancos han estado pagando unos tipos de interés por debajo de los que se encontraban vigentes en el mercado en esos momentos.
Por decirlo gráficamente, han estado resguardados bajo un paraguas que de repente ha desaparecido "con el viento de la crisis". A la mayoría les va a tocar pagar más durante 2009 y, según los expertos, sólo cuando revisen las hipotecas dentro de un año, verán como casi con toda seguridad las mensualidades vuelven a niveles similares a los que han estado pagando hasta ahora. El que avisa no es traidor.
Y mientras tanto, las mensualidades más altas supondrán una merma en la capacidad de esas familias para consumir... y el menor consumo interno implicará un menor crecimiento de la economía española... y el menor crecimiento de la economía implicará un aumento del paro... y el aumento del paro... ¿recuerdan la frase de la "pescadilla que se muerde la cola"? Pues es lo malo que tiene la Economía, que una vez que se enrosca es muy difícil convencerla para que se suelte. Por eso, cuanto antes comiencen las políticas "desenroscadoras" antes volveremos "a la senda del crecimiento" como les gusta decir a los economistas.

jueves, 30 de octubre de 2008

AHORA LE TOCA AL BCE

Pues así es. Yo creo que ahora le toca al BCE, al Banco Central Europeo, mover pieza. El banco emisor europeo tiene que bajar los tipos de interés para la Eurozona si no quiere dejarle todo el esfuerzo de reactivar la economía a su colega del otro lado del Atlántico (en realidad, nos conformamos con que pueda frenar la crisis).
Después de que ayer miércoles, la Reserva Federal de Estados Unidos, la FED, recortara el precio del dinero en su país en medio punto hasta dejarlo en el uno por ciento, el BCE no va a tener más remedio que dar un paso adelante y rebajar los tipos, si no quiere que se produzca un desequilibrio entre las dos orillas de la Mar Océana.
Unos Estados Unidos con un precio del dinero casi irrisorio, igual al de junio de 2004, y una Eurozona con los tipos demasiado altos provocaría una especie de cojera. El nuevo capitalismo que se pretende crear el 15 de noviembre nacería con dos velocidades, una demasiado rápida, que teóricamente estaría atrayendo inversiones productivas, y otra demasiado lenta que atraería especuladores dispuestos a comprar bonos y otros productos del Tesoro.
Y en este contexto, la Bolsa volvería a hundirse, eso suponiendo que la espectacular subida de ayer y la más moderada de hoy no sean más que una reacción especulativa para comprar las acciones que estaban demasiado baratas y volver a venderlas enseguida, una vez que se hayan revalorizado.
El BCE tiene que mover sus peones, como insinuó el martes en Madrid su gobernador, Jean Claude Trichet, porque al mercado no le gustan ni los desequilibrios ni la doble velocidad.

miércoles, 29 de octubre de 2008

IRRACIONALIDADES BURSÁTILES

Vamos a ver si soy capaz de explicarme y que no se me entienda mal. Que hay crisis, está claro. A estas alturas, ni los que consideraban hace unos meses que su existencia era "opinable" se atreven a negarlo, aunque sólo sea en la intimidad, supongo yo. Eso que vaya por delante. Hay crisis y muy grave.




Lo que me parece más opinable es la reacción de las bolsas mundiales. Yo diría que es una trayectoria irracional. Se dice que los mercados financieros son el barómetro de la economía, pero si nos guiásemos por los últimos desplomes, habría que constatar que no sólo la economía estaría comatosa, sino que muchas empresas de las más grandes estarían al borde de la bancarrota.




No es explicable, desde el punto de vista de la mala coyuntura económica, el hecho que ayer los índices europeos encadenaran un nuevo recorte, mientras que esta mañana el Ibex se anote subidas cercanas al siete por ciento. El pasado jueves 23, el diario El Economista ya titulaba "Castigo irracional en Bolsa" y destacaba que el temor a un "crash" en Argentina (recordemos: el corralito-2) provocaba un descenso del 8,16% en el Ibex y subrayaba "pese a que el beneficio que las empresas españolas (salvo Repsol) obtienen allí [en Argentina] sólo supone un 1,2%".




Y otro ejemplo. Ayer mismo, el Banco Santander anunciaba su previsión de un beneficio de 10.000 millones de euros para este año, a pesar de la crisis. Pues bien, las acciones del banco de Emilio Botín perdieron casi un dos y medio por ciento, hasta los 6,70€ por acción, su mínimo anual. Bien es cierto que el BBVA, su gran competidor, cedía ayer casi un cinco por ciento.




El mismo Banco Santander hoy recupera a media sesión más del nueve por ciento, mientras que el BBVA recupera más del ocho por ciento, pese a que ha anunciado un descenso del 5,4 por ciento en sus beneficios durante los nueve primeros meses de este año.




Otra prueba de esa trayectoria irracional de las bolsas, supuestos "barómetros" de la economía, está en los repuntes que periódicamente se producen y que van mucho más allá del simple rebote técnico habitual en los periodos de descenso bursátil, aprovechando los bajos precios de las acciones.


Una de dos, o la economía se encuentra en estado de coma, según señalan los desplomes continuados, o todo marcha viento en popa como parece que quieren decirnos hoy.




Independientemente de la situación económica, que todo apunta a que es más que grave, en los parqués se está registrando uno más de esos episodios de rapiña que de vez en cuando se dan sólo para sorpresa de los no iniciados en este mundillo.

martes, 28 de octubre de 2008

EL BANCO CENTRAL EUROPEO AMPLÍA SUS MIRAS

El gobernador del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, ha anunciado que la institución que encabeza tiene previsto rebajar el precio del dinero para dinamizar la economía. En medio de esta crisis que cada día parece más enloquecida, ha decidido renunciar a su tradicional ortodoxia monetarista y hacerse cargo de la situación.


Hasta ahora, el banco emisor europeo se había dedicado de manera exclusiva a luchar contra la inflación, al considerar que ésta constituye el origen de todos los males "la madre de todas las crisis". La receta era la tradicional: subida del precio del dinero para frenar las alegrías consumistas.


Sin embargo, la situación se está agudizando de tal forma que incluso el mismo Trichet ha tenido que reconocer la necesidad de aplicar la otra receta tradicional para las malas coyunturas: bajar los tipos de interés en la Zona Euro para inyectar más liquidez en los mercados, a fin de que aumenten la inversión y, naturalmente, el consumo.


No olvidemos que Trichet estaba considerado como "más técnico y menos accesible a las peticiones de los gobiernos nacionales" que su predecesor, el holandés Wim Duisenberg, que tuvo que soportar numerosas presiones de los países miembros, especialmente Alemania y Francia, para que impulsara la economía a base de recortar el precio del dinero.


Ahora, la excusa es que la inflación empieza a ceder, ya que el precio del petróleo se ha desplomado espectacular (y afortunadamente). Tan espectacularmente como lo habían impulsado hacia arriba los especuladores.


Da igual la excusa, sea la que sea, démosle la bienvenida al descenso en el precio del dinero porque no se nos olvide que, entre otras cosas, supondrá una disminución del Euríbor. La palabrita que tan bien se conocen los sufridos compradores españoles de pisos.

lunes, 27 de octubre de 2008

JOSÉ MARÍA CUEVAS, "PATRÓN DE PATRONES"

Cuando en 2007 dejó la Presidencia de la patronal CEOE por motivos de salud, José María Cuevas Salvador quiso que su última recomendación fuese lo que siempre había constituido su principal objetivo: la Negociación, con mayúscula (negociad siempre, y cuando la negociación se vuelva imposible, seguid negociando).


Después de siete reelecciones para el cargo de presidente de los empresarios, en el que permaneció durante 23 años, Cuevas quería que su herencia representase la voluntad de negociación entre los llamados, precisamente, "interlocutores sociales". En su opinión, y en la de muchos otros, los sindicatos y los empleadores estaban obligados a dialogar para llegar a acuerdos que eviten enfrentamientos sociales.


Puede decirse que José María Cuevas fue uno de los últimos representantes de la Transición española. En este caso, la transición económica y laboral, que no por menos conocida que la Transición Política fue menos importante. Desde la fundación de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en 1977, de la que en un principio fue secretario general, el llamado "patrón de patrones" por antonomasia fue el artífice, junto con los sindicatos y en ocasiones con el Gobierno de turno, de los pactos más importantes de la historia reciente de España. Unos acuerdos que sirvieron para reformar las relaciones laborales y la Seguridad Social sin sobresaltos.


Pero este protagonismo y esta voluntad negociadora, reconocida hasta por sus adversarios los sindicalistas, no significaban para José María Cuevas nada parecido al entreguismo. Cuevas, que nunca fue empresario, sino ejecutivo de empresas, defendía las posiciones de los empresarios hasta el último baluarte. Era un negociador muy duro, pero con el que se podía hablar. Y muchas veces las conversaciones se hicieron en tiempos revueltos en los que había huelgas generales y en los que, incluso, las diferencias en las mesas de diálogo llegaron al insulto personal.


Y esta dureza en la defensa de intereses se traslucía también en sus declaraciones y respuestas a los periodistas cuando las preguntas no eran fáciles, pese a que su trato personal con los informadores era absolutamente cortés y educado.


En estos momentos en que algunos hablan de una "segunda transición", sin saber muy bien para qué, habría que decirles que en realidad deberían proponer una "tercera transición". La "segunda", la Transición Social, la protagonizaron los agentes sociales con nombres como José María Cuevas, Nicolás Redondo, Marcelino Camacho y Juan Jiménez Aguilar, y en una segunda fase, Antonio Gutiérrez, José María Fidalgo y Cándido Méndez, entre otros muchos, que al igual que los artífices de la Transición Política, supieron renunciar a lo accesorio de sus ideas para permitir que España se convirtiese en un país moderno y democrático.

sábado, 25 de octubre de 2008

CERRADO POR FIN DE SEMANA

El lunes vuelvo, pero mientras tanto, se admiten comentarios de las entradas de esta semana.

Muchas gracias a todos los que habéis participado.
M. de R.

viernes, 24 de octubre de 2008

¿HAY CRISIS?

Todavía no hace mucho, el 29 de junio, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguraba en un entrevista en "El País" que "Es opinable si hay crisis o no hay crisis". Esta frase, que podría haber tenido su encaje unos meses antes, resultaba totalmente obsoleta ya en aquellos momentos.

O el señor Rodríguez Zapatero todavía no le había dedicado el "par de tardes" que necesitaba para saber de Economía, como le recomendó unos años antes Jordi Sevilla, o más probablemente, persistía en la vieja tradición de "mantenella y no enmendalla".
Es decir, se trataba de no pronunciar la palabra maldita, cuya existencia se había negado con tanto empeño durante la campaña electoral. Podríamos interpretar esa actitud del presidente como "puede que haya crisis o no exactamente, sólo algo parecido".
Esta mañana nos llega la noticia de que el número de parados, según la Encuesta de Población Activa, creció en más de 217.000 durante el anterior trimestre (julio, agosto y septiembre) y que por primera vez en 14 años se ha destruido empleo. Esto último es bastante peor que el puro incremento en el número de parados, que pueden crecer por un aumento vegetativo de la población, por ejemplo.
No sé que resulta más inquietante, si el hecho de que nos hayamos enterado de que por primera vez en 14 años se han creado menos puestos de trabajo de los que han desaparecido, o pensar que unos días antes de que comenzara el tercer trimestre a Zapatero todavía le resultaba "opinable" la existencia de la crisis, cuando ya había llovido bastante para entonces. ¿A ustedes qué les parece?


jueves, 23 de octubre de 2008

A LA SOMBRA DEL CORRALITO

La verdad es que me ha resultado muy fácil titular este comentario porque podría haber escogido entre bastantes: "El Corralito versión 2", "Vuelve el Corralito" o "La Larga sombra del Corralito". Pocas veces ocurre, pero lo cierto es que la sorpresiva decisión del gobierno argentino, con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a la cabeza, nos trae un cierto aroma de unos no tan lejanos tiempos.

Una vez más, y ya no sabemos cuántas, el Estado argentino se ha situado al borde de la bancarrota. Esta vez, dicen que la culpa la tiene el descenso en los precios del petróleo y de la soja, sus dos principales fuentes fiscales de ingresos.

En realidad, habría que pensar que los únicos culpables son los políticos que desde hace muchas décadas asolan al atribulado país sudamericano. Independientemente de que hayan bajado los precios de esas dos materias primas y de que también se hayan recortado las exportaciones por culpa de la crisis económica, habrá que decir que algo habrán hecho mal o muy mal o muy-muy mal.

A saber: en primer lugar, por confiar en que los precios del petróleo, artificiosamente hinchados por los especuladores, iban a seguir subiendo indefinidamente. En segundo lugar, por permitir que Argentina, la míticamente rica Argentina, haya caído casi en un monocultivo (o bicultivo) exportador: energía y soja, haciendo depender al Fisco de las oscilaciones caprichosas de unos productos que están sometidos a los manejos de los especuladores.

Es una muestra de mala gestión, una vez más. Pero como hay quien cree que una gran chapuza se puede tapar con otra mayor, la presidenta Fernández no ha dudado en cometer un desatino de proporciones históricas.

No ha querido acordarse del desastre del Corralito y ha vuelto a unas prácticas similares. Nosotros se lo vamos a recordar desde estas páginas. En diciembre de 2001 el entonces presidente Fernando de la Rúa atrapó a millones de pequeños ahorradores argentinos, fundamentalmente de la clase media, impidiéndoles sacar su dinero de las cuentas bancarias. Sólo podían retirar un máximo de 250 dólares a la semana. La consecuencia fue un colapso de la actividad económica. El comercio y el crédito se paralizaron por falta de liquidez monetaria y se rompieron las cadenas de pago.

El quilombo que organizaron los indignados ciudadanos le costó el cargo a de la Rúa, que tuvo que dimitir a los pocos días ante las masivas protestas.

Cristina Fernández no se ha querido quedar atrás y su gobierno ha metido mano en algo que es todavía más sagrado porque está pensado para el futuro de la gente cuando ya no pueda trabajar: los fondos privados de pensiones.

Con la excusa de que la crisis económica puede acabar con las gestoras privadas, conocidas como AFJP (administradoras de fondos de jubilación y pensión), el gobierno argentino ha decidido adelantarse a la crisis y hacerse con el dinero allí depositado. Al menos así lo han interpretado los mercados.

La "nacionalización" de los fondos argentinos de pensiones constituye para las bolsas una simple "apropiación" de los activos aportados por diez millones de trabajadores.

Y como nadie quiere pensar bien, a fin de no equivocarse, la segunda interpretación es que esos dineros ahorrados por los ciudadanos pensando en el "día de mañana" se van a destinar al pago de las deudas y gastos corrientes que empiezan a atosigar al gobierno de Argentina.

Decía Chumi Chúmez en uno de sus chistes que a grandes males, grandes remiendos. Con esta salida de pata de banco, la desconfianza y el descrédito internacional ante el futuro económico de Argentina vuelven a alcanzar antiguas cotas que queríamos creer olvidadas.

Como decíamos, los mercados lo han interpretado como una simple expropiación y han obrado en consecuencia. El capital ha comenzado a huir de Argentina y las bolsas han caído en picado porque todos los inversores internacionales quieren vender para hacer las maletas y salir corriendo. Para colmo, existe el miedo a que vaya a haber un efecto con Chile y Brasil.

En España lo estamos pagando en mayor proporción que en otros países europeos, porque nuestras grandes empresas (BBVA, Santander, Repsol y Telefónica) habían realizado fuertes inversiones en Argentina, y en general en Sudamérica, ahora ha cundido el pánico ante el temor a que continúe la furia nacionalizadora o más bien "corralera".

Mientras que el primer Corralito le costó el puesto a Fernando de la Rúa, este segundo Corralito le está costando de momento el dinero a los europeos que invirtieron en Bolsa. Habrá que pensar si Cristina Fernández no tendrá que seguir los pasos de de la Rúa cuando los pensionistas argentinos se den cuenta del peligro que corren sus ahorros.

Tal vez entonces las calles de Buenos Aires se conviertan en un segundo OK Corral.

miércoles, 22 de octubre de 2008

LA DEFLACIÓN INMOBILIARIA

La ministra de la Vivienda, su nombre es Beatriz Corredor Sierra, declaraba ayer en una televisión privada que "no es un drama que bajen los precios de los pisos".


Tiene razón. No es ningún drama y, por supuesto, es una gran noticia para los jóvenes y no tan jóvenes que ahora mismo tienen que comprarse su primera vivienda y no saben cómo. Desde este punto de vista, ojalá se redujeran los precios actuales de los pisos en un ochenta o un noventa por ciento, hasta situarse en los niveles de hace quince o veinte años.


Pero este lado positivo, también tiene varios lados negativos. Si se cumplieran mis deseos, a quienes ahora estén hipotecados "de por vida" para adquirir su primera vivienda no les haría ninguna gracia saber que cuando terminen de pagarla su valor se habría depreciado en un ochenta o un noventa por ciento.


Si entonces tuvieran que vender esa casa para pagarse la estancia en una residencia geriátrica asistida, por ejemplo, comprobarían que los 50 ó 60 millones de pesetas (300.000 ó 360.000 euros) que habían ido abonando en incómodas mensualidades durante toda su vida se habrían esfumado, transformándose en sólo cinco o diez millones de pesetas. Una cantidad que sólo les alcanzaría para pagar uno o dos años de estancia en una de esas residencias que últimamente han surgido como hongos.


Más problemas: la morosidad. Como sabemos, si un banco tiene que "quitarle" la vivienda a una familia porque no puede pagar la hipoteca, inmediatamente trata de sacarla a la venta para recuperar su dinero. Si la entidad bancaria hubiese prestado 300.000 euros por ejemplo ¿cuánto dinero podría recuperar en un mercado en el que esa vivienda embargada había pasado a valer sólo 30.000 ó 60.000 euros? Menudo agujero se le iba a formar en sus cuentas.


Y otro problema ¿qué promotor estaría dispuesto a construir viviendas en un mercado en el que posiblemente al terminar valdrían más baratas que al comenzar? Y no sólo los promotores ¿quién compraría una casa sobre el plano sabiendo que cuando estuviera terminada sería más barata? Porque no olvidemos que los economistas consideran que la deflación es peor aún que la inflación, ya que la perspectiva de una bajada continuada de precios desincentiva mucho más la inversión y el consumo que la opción contraria.


Y estoy planteando la posibilidad más prudente para los propietarios actuales, que los precios "aterricen suavemente" a lo largo de muchos años. Por supuesto, para quienes tienen que comprar ahora, lo ideal sería un desplome brusco.


Tiene razón la ministra Corredor Sierra al decir que "no es un drama que bajen los precios de los pisos". El verdadero drama fue que subieran hasta los niveles disparatados que padecemos.


El verdadero drama es que dos gobiernos de distinto partido, PP y PSOE, dejaran que los precios de la vivienda se desbordarán durante casi diez años sin hacer nada para frenarlos.


Pero claro, era muy cómodo ver cómo la locomotora de la construcción tiraba de la economía española sin tener que apretar ningún otro botón, aunque se lanzara a una carrera enloquecida, a tumba abierta, que todo el mundo sabíamos cómo iba a acabar.


Eso sí, mientras tanto, bastaba con gritar "más madera", naturalmente.


martes, 21 de octubre de 2008

EL FRENAZO DE CHINA


En estos apasionantes días en que todo son malas noticias económicas, tan malas que parecen tener trascendencia histórica, nos ha llegado otra que, como dirían algunos "sin ser mala mala, tampoco te va a gustar".




Me refiero al frenazo económico de China. Se dice más o menos que "Por primera vez en cuatro años", la economía china crecerá este año por debajo del diez por ciento.



Crecer al nueve y pico por ciento no está nada mal, pero naturalmente "tampoco nos gusta" porque sería mejor conservar los dos dígitos. El que no se consuela es porque no quiere, y en esto son expertos todos los ministros de Economía que en el mundo son y han sido. Y si no, que le pregunten al nuestro, a don Pedro Solbes Mira.



Ahora dicen también que la industria juguetera china está empezando a sufrir los efectos de la crisis porque este año los Reyes Magos (que mira tú por donde es verdad que vienen de Oriente) van a tener que ser un poco más austeros en Occidente.


Es cierto que el frenazo, o "frenacito" de la economía china tiene que ser un reflejo de la crisis del resto del mundo. Hasta ahí podía llegar el "milagro chino". Sin embargo, esa situación me recuerda la que vivió España tras los llamados "Fastos del 92".



En aquella época, mientras el resto del mundo tenía serios problemas económicos, aquí vivíamos de espaldas a la crisis porque las grandes infraestructuras del año mágico nos daban margen suficiente para vivir a todo trapo. Nada más terminar las grandes solemnidades del 92, nos estalló la crisis de lleno.


¿No le estará ocurriendo algo parecido a China, que después de la Olimpiada se ha encontrado inmersa de lleno en la mala coyuntura?


No obstante, reconozcamos que hay muchas diferencias, la crisis actual está más o menos recién estrenada, mientras que la del 92 ya llevaba un largo periodo de rodaje.


Y segunda diferencia, ya nos hubiese gustado que la crisis del 92 nos hubiese supuesto a nosotros dejar de crecer al diez por ciento, cosa que ni por asomo ni entonces, ni ahora, claro.






Fotografía: Obrero de Pekín buscando trabajo en 2007. (Foto: M. de R.)

lunes, 20 de octubre de 2008

Mi nombre es De Ramón

Bienhallados.

Mi nombre es Manuel de Ramón. Soy periodista y profesor de la Universidad Complutense de Madrid (Facultad de Ciencias de la Información).
Durante el primer cuatrimestre del curso 2008-09 estoy al cargo de la asignatura Información Económica. Es de carácter optativo y mis alumnos, 66 en total, son de Cuarto y Quinto de la Licenciatura de Periodismo.
Desde aquí intentaré comentar algunas de las noticias económicas y no económicas de cada día, tratando de que estas páginas sirvan de contacto con los alumnos y los curiosos que quieran asomarse a ellas.
Como desde hace muchos años el color salmón se ha convertido en el color de la información económica, he seleccionado una maquetación en la que aparezcan tonos similares al salmón.
Por eso he elegido también este color para el primer texto, aunque no creo que sea el más indicado para escribir habitualmente y posiblemente volveré al negro tradicional porque creo que se lee mejor.
De momento, es todo por hoy.
Espero la colaboración de los alumnos, preferiblemente con sus nombres auténticos o con seudónimos que yo conozca.