martes, 21 de octubre de 2008

EL FRENAZO DE CHINA


En estos apasionantes días en que todo son malas noticias económicas, tan malas que parecen tener trascendencia histórica, nos ha llegado otra que, como dirían algunos "sin ser mala mala, tampoco te va a gustar".




Me refiero al frenazo económico de China. Se dice más o menos que "Por primera vez en cuatro años", la economía china crecerá este año por debajo del diez por ciento.



Crecer al nueve y pico por ciento no está nada mal, pero naturalmente "tampoco nos gusta" porque sería mejor conservar los dos dígitos. El que no se consuela es porque no quiere, y en esto son expertos todos los ministros de Economía que en el mundo son y han sido. Y si no, que le pregunten al nuestro, a don Pedro Solbes Mira.



Ahora dicen también que la industria juguetera china está empezando a sufrir los efectos de la crisis porque este año los Reyes Magos (que mira tú por donde es verdad que vienen de Oriente) van a tener que ser un poco más austeros en Occidente.


Es cierto que el frenazo, o "frenacito" de la economía china tiene que ser un reflejo de la crisis del resto del mundo. Hasta ahí podía llegar el "milagro chino". Sin embargo, esa situación me recuerda la que vivió España tras los llamados "Fastos del 92".



En aquella época, mientras el resto del mundo tenía serios problemas económicos, aquí vivíamos de espaldas a la crisis porque las grandes infraestructuras del año mágico nos daban margen suficiente para vivir a todo trapo. Nada más terminar las grandes solemnidades del 92, nos estalló la crisis de lleno.


¿No le estará ocurriendo algo parecido a China, que después de la Olimpiada se ha encontrado inmersa de lleno en la mala coyuntura?


No obstante, reconozcamos que hay muchas diferencias, la crisis actual está más o menos recién estrenada, mientras que la del 92 ya llevaba un largo periodo de rodaje.


Y segunda diferencia, ya nos hubiese gustado que la crisis del 92 nos hubiese supuesto a nosotros dejar de crecer al diez por ciento, cosa que ni por asomo ni entonces, ni ahora, claro.






Fotografía: Obrero de Pekín buscando trabajo en 2007. (Foto: M. de R.)

5 comentarios:

Javier Díaz Murillo dijo...

Está claro que lo de China es espectacular. En este mundo globalizado, donde el valor de casi todo se mide por el grosor de tu monedero, los chinos han entrado en el Club de los listos de la clase. Antes iban mal arreglados, no tenían zapatillas de marca y su peinado no cumplía con la moda imperante. Pero ahora sí. Ya son uno de los nuestros (como en la película de Martin Scorsese) y da lo mismo si el 18% de su población tiene que vivir con menos de un dólar al día o si Pekín sufre una contaminación 16 veces más alta que la de Nueva York. Todo vale en este juego, ya están en el club y eso es lo que importa. ¡Bienvenidos!

Unknown dijo...

Eso de que visten de marca todavía está por ver. En Beijing existe una pequeña parte de la población que es clase media, pero en el resto del país ni por asomo saben lo que es. Desde mi punto de vista creo que el crecimiento espectacular del gigante asiático se mantendrá durante un largo periodo de tiempo porque esa emergente clase media es muy consumista y porque todavía sigue siendo barato producir allí ¡y a que velocidad! a planta de edificio por semana.
A título anecdótico comentar que no hace mucho hablé con un chino que me dijo "Bienvenido al país en el que la mano de obra es más barata que la maquinaria".

Anónimo dijo...

Las vías por las que se se encauza la economía china para crecer son más que discutibles. Es cierto que China crece, desde luego, pero no creo que lo haga de una manera muy moral. Las diferencias entre ricos y pobres están allí muy diferenciadas, y además muchos de sus beneficios proceden de una competencia más que desleal. Y lo puedo decir porque a mí me afecta muy de cerca. Millones de empresas sufren porque cada día los chinos pisan el trabajo digno de otros empresarios que se han matado por idear productos nuevos. ¿Para qué? Para que venga un chino y haciendo una copia burda de su producto, se forre. Así,no.
Ls economías que se cimientan sobre basamentos frágiles, poco suelen resistir.

Emilio Márquez dijo...

Crecer por debajo del diez por ciento puede ser malo, mejor dicho, es malo, pero es el peaje que China está pagando por haber organizado los pasados Juegos Olímpicos. Aunque la situación puede ser similar con la que vivió España en el año 1992 con los Juegos Olímpicos de Barcelona, es decir, mismo acontecimiento como la Olimpiada y misma consecuencia como es dejar de crecer económicamente, hay que salvar mucho las distancias, en primer lugar, y creo que la más decisoria es la población de ambos países a la hora de afrontar la crisis ; España actualmente con más de cuarenta y cinco millones de habitantes, pero en el año 1992 cercana a los cuarenta millones, y China con más de mil trescientos millones de habitantes. Con esto quiero decir que crecer por debajo del diez por ciento para una población tan grande es “anecdótico”, y es que sabiendo lo que trabajan los chinos la frase de que “el trabajo dignifica al hombre”, en los chinos es tan evidente que se convierte casi en un rasgo que ha metabolizado en su personalidad, en pocas palabras, que si se tienen que poner a trabajar para que ese crecimiento pase a los dígitos se pondrán a trabajar, “a trabajar como auténticos chinos”…de momento como dijo Napolelón Bonaparte cuando le preguntaron sobre China y respondió: “Allí duerme un gigante. Dejémoslo que duerma, porque cuando despierte se moverá el mundo entero“, pues eso, que esté de momento tranquilo y aunque sea que se “eche una siesta”…

Anónimo dijo...

La verdad es que el crecimiento de China es sumamente discutible, hace un tiempo leí el libro "China el imperio de las mentiras" de analista político Guy Sorman y bueno su tesis principal era si China sumergiría a occidente y el propio Sorman que recorrió el país en sus ciudades más importantes, se dio cuenta que pese a que contiene grandes extensiones de recursos y un número importante de habitantes, algo envidiable para algunas regiones del mundo, lo cierto, es que sus niveles de pobreza siguen en números rojos. Además los chinos no están conformes con el Partido Comunista ya que toda su vida gira entorno a sus restricciones y en realidad sólo los extranjeros disfrutan de las bondades del "grande de oriente"...aquí mi visión un poco pesimista