Vamos a ver si soy capaz de explicarme y que no se me entienda mal. Que hay crisis, está claro. A estas alturas, ni los que consideraban hace unos meses que su existencia era "opinable" se atreven a negarlo, aunque sólo sea en la intimidad, supongo yo. Eso que vaya por delante. Hay crisis y muy grave.
Lo que me parece más opinable es la reacción de las bolsas mundiales. Yo diría que es una trayectoria irracional. Se dice que los mercados financieros son el barómetro de la economía, pero si nos guiásemos por los últimos desplomes, habría que constatar que no sólo la economía estaría comatosa, sino que muchas empresas de las más grandes estarían al borde de la bancarrota.
No es explicable, desde el punto de vista de la mala coyuntura económica, el hecho que ayer los índices europeos encadenaran un nuevo recorte, mientras que esta mañana el Ibex se anote subidas cercanas al siete por ciento. El pasado jueves 23, el diario El Economista ya titulaba "Castigo irracional en Bolsa" y destacaba que el temor a un "crash" en Argentina (recordemos: el corralito-2) provocaba un descenso del 8,16% en el Ibex y subrayaba "pese a que el beneficio que las empresas españolas (salvo Repsol) obtienen allí [en Argentina] sólo supone un 1,2%".
Y otro ejemplo. Ayer mismo, el Banco Santander anunciaba su previsión de un beneficio de 10.000 millones de euros para este año, a pesar de la crisis. Pues bien, las acciones del banco de Emilio Botín perdieron casi un dos y medio por ciento, hasta los 6,70€ por acción, su mínimo anual. Bien es cierto que el BBVA, su gran competidor, cedía ayer casi un cinco por ciento.
El mismo Banco Santander hoy recupera a media sesión más del nueve por ciento, mientras que el BBVA recupera más del ocho por ciento, pese a que ha anunciado un descenso del 5,4 por ciento en sus beneficios durante los nueve primeros meses de este año.
Otra prueba de esa trayectoria irracional de las bolsas, supuestos "barómetros" de la economía, está en los repuntes que periódicamente se producen y que van mucho más allá del simple rebote técnico habitual en los periodos de descenso bursátil, aprovechando los bajos precios de las acciones.
Una de dos, o la economía se encuentra en estado de coma, según señalan los desplomes continuados, o todo marcha viento en popa como parece que quieren decirnos hoy.
Independientemente de la situación económica, que todo apunta a que es más que grave, en los parqués se está registrando uno más de esos episodios de rapiña que de vez en cuando se dan sólo para sorpresa de los no iniciados en este mundillo.

4 comentarios:
La Bolsa está viviendo una época de subidas y bajadas incomprensibles. Un día el Ibex logra la mayor subida de la historia y al día siguiente registra la mayor caída. Un día comprendemos que los planes de Gobierno son buenos, compramos... al día siguiente pensamos que ni con esas sobrevivimos... vendemos... así la Bolsa no se estabiliza y todo sigue siendo por la cuestión de confianza.
Isabel Chicharro
Según veo, oigo y leo nadie sabe de economía. ¿Quién puede predecir lo que pasarà mañana?
Como las grandes teorías sociológicas que se debaten entre la interacción humana y la estructuración social, yo voto siempre a favor de los humanos, con su poder de cambiar las cosas ellos solos.
Así la economía y el invento bursatil se mueve por decisiones personales de cada uno. Allá los que se dejen llevar por lo que hacen los demás, pero aun así seguirán siendo decisiones individuales.
¿Qué hace cambiar al inversor de parecer? La respuesta a esa pregunta es la que buscan los dueños del planeta, que se están bien jodidos.
Los medios, los gobiernos, los poderosos... todos quieren infligir un ánimo de confianza para seguir invirtiendo para seguir deseando tener más, pero ahora la gente prefiere guardar sus dineros y quedarse como está. Ójala sea así por mucho tiempo, eso significaría que la ambición está bajando...quizá sea el tiempo de una inflacción de humanidad.
No sé si este "una de cal y otra de arena" lo que hará será mantener a la Bolsa (y la economía) en el lado 'bueno' de la delgada línea del descalabro o, por el contrario, creará más incertidumbre y desconfianza en la actual situación. Sea como sea, mientras siga experiementando esos rebotes, indirectamente estará dotando de tiempo e información a aquellos que puedan y deban tomar las decisiones oportunas para que todo esto no se derrumbe.
Pienso que la situación de locura en las bolsas mundiales son un reflejo de los miedos de los inversores. Y creo que hasta cierto punto son lógicos. Sólo hay que leer las opiniones contradictorias de muchos analistas. Unos dicen que la crisis es pasajera y todo volverá a la normalidad en un año, mientras, otros opinan que esto es la punta del iceberg y que el descalabro va a durar, no unos meses, sino años.
En esta ruleta algunos valientes apuestan y otros se van a la caja para cobrar y guardar sus billetes debajo de la almohada. Y en el medio, el ciudadano de a pie, aquel que se levanta temprano para trabajar y no comprende por qué gritan unos individuos en un parqué inundado de números incomprensibles. Parece otro mundo, pero no, resulta que sólo hay uno y que muchas de las decisiones que se toman en la sala de las cifras extrañas acaban afectandonos a todos. Misterios de la vida.
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