lunes, 27 de octubre de 2008

JOSÉ MARÍA CUEVAS, "PATRÓN DE PATRONES"

Cuando en 2007 dejó la Presidencia de la patronal CEOE por motivos de salud, José María Cuevas Salvador quiso que su última recomendación fuese lo que siempre había constituido su principal objetivo: la Negociación, con mayúscula (negociad siempre, y cuando la negociación se vuelva imposible, seguid negociando).


Después de siete reelecciones para el cargo de presidente de los empresarios, en el que permaneció durante 23 años, Cuevas quería que su herencia representase la voluntad de negociación entre los llamados, precisamente, "interlocutores sociales". En su opinión, y en la de muchos otros, los sindicatos y los empleadores estaban obligados a dialogar para llegar a acuerdos que eviten enfrentamientos sociales.


Puede decirse que José María Cuevas fue uno de los últimos representantes de la Transición española. En este caso, la transición económica y laboral, que no por menos conocida que la Transición Política fue menos importante. Desde la fundación de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en 1977, de la que en un principio fue secretario general, el llamado "patrón de patrones" por antonomasia fue el artífice, junto con los sindicatos y en ocasiones con el Gobierno de turno, de los pactos más importantes de la historia reciente de España. Unos acuerdos que sirvieron para reformar las relaciones laborales y la Seguridad Social sin sobresaltos.


Pero este protagonismo y esta voluntad negociadora, reconocida hasta por sus adversarios los sindicalistas, no significaban para José María Cuevas nada parecido al entreguismo. Cuevas, que nunca fue empresario, sino ejecutivo de empresas, defendía las posiciones de los empresarios hasta el último baluarte. Era un negociador muy duro, pero con el que se podía hablar. Y muchas veces las conversaciones se hicieron en tiempos revueltos en los que había huelgas generales y en los que, incluso, las diferencias en las mesas de diálogo llegaron al insulto personal.


Y esta dureza en la defensa de intereses se traslucía también en sus declaraciones y respuestas a los periodistas cuando las preguntas no eran fáciles, pese a que su trato personal con los informadores era absolutamente cortés y educado.


En estos momentos en que algunos hablan de una "segunda transición", sin saber muy bien para qué, habría que decirles que en realidad deberían proponer una "tercera transición". La "segunda", la Transición Social, la protagonizaron los agentes sociales con nombres como José María Cuevas, Nicolás Redondo, Marcelino Camacho y Juan Jiménez Aguilar, y en una segunda fase, Antonio Gutiérrez, José María Fidalgo y Cándido Méndez, entre otros muchos, que al igual que los artífices de la Transición Política, supieron renunciar a lo accesorio de sus ideas para permitir que España se convirtiese en un país moderno y democrático.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Los trabajadores son necesarios y las empresas también para que un país disfrute de los mejores bienes y servicios. Ambos tienen que defender sus intereses y, para ello, el diálogo y la negociación es indispensable. Unos no pueden existir sin los otros. De modo que José María Cuevas merece que se le recuerde en un blog como éste.
La mejor manera de describirlo es en boca del secretario general de CCOO, José María Fidalgo: "interlocutor leal" y un "buen negociador" que combinaba "una defensa tajante y muy leal de los intereses de las empresas con una visión general"

http://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-fidalgo-dice-jose-maria-cuevas-fue-buen-negociador-20081027122112.html

Anónimo dijo...

Buenos días,
Aunque no sepa mucho acerca de esta persona, únicamente lo que he leído en la prensa y visto en televisión, considero que sí es oportuno que se haga mención a Cuevas y a su papel en nuestra historia.

Aunque quizá haya notado cierto rencor hacia su persona, por llamarlo de alguna manera, de ciertos periodistas que limitan sus halagos hacia José María por posicionarse a favor de las grandes empresas (olvidando a los trabajadores).

Un saludo.

Carla Rifaterra

Anónimo dijo...

Personalmente, me llena de estupor ver como en este pais cuando se muere alguien, siempre salen voces diciendo: " eran una maravillosa persona, un ejemplo para todos..."
Las mismas voces que cuando la persona vivía no vacilaban a la hora de criticar y atacar personalmente.
Me sorprende sobre todo las palabras de los dos representantes de los dos máximos sindicatos de este país, bueno mejor dicho no me sorprende porque visto lo visto su implicación en esta época de crisis donde el paro está cayendo a cifras que se acercan a los años ochenta, la opición de estos dos máximos delegados no me merecen la mínima credibilidad.
No conozco a Cuevas, y sinceramente no he oido su nombre hasta ahora, pero me parecen más sinceras las palabras de Camacho, más acordes con alguien que más que un compañero ha sido un rival.

Daniel Ruiz Dorado

Anónimo dijo...

Buenos días,
personalmente, coincido con Carla Rifaterra, al leer en cierta prensa o escuchando en ciertos medios de comunicación la noticia de su muerte, transmiten cierto rencor. Casi indiferencia. Al menos, es la sensación que me han transmitido.
Por otra parte, no conocía a Cuevas, sinceramente no había escuchado ninguna mención hacia el anteriormente. Aunque por lo visto en clase y en los medios tras conocer la noticia de su muerte, era una gran persona, un gran economista, y un gran negociador. Descanse en paz.

Mª Cristina Rodríguez Correa.