miércoles, 22 de octubre de 2008

LA DEFLACIÓN INMOBILIARIA

La ministra de la Vivienda, su nombre es Beatriz Corredor Sierra, declaraba ayer en una televisión privada que "no es un drama que bajen los precios de los pisos".


Tiene razón. No es ningún drama y, por supuesto, es una gran noticia para los jóvenes y no tan jóvenes que ahora mismo tienen que comprarse su primera vivienda y no saben cómo. Desde este punto de vista, ojalá se redujeran los precios actuales de los pisos en un ochenta o un noventa por ciento, hasta situarse en los niveles de hace quince o veinte años.


Pero este lado positivo, también tiene varios lados negativos. Si se cumplieran mis deseos, a quienes ahora estén hipotecados "de por vida" para adquirir su primera vivienda no les haría ninguna gracia saber que cuando terminen de pagarla su valor se habría depreciado en un ochenta o un noventa por ciento.


Si entonces tuvieran que vender esa casa para pagarse la estancia en una residencia geriátrica asistida, por ejemplo, comprobarían que los 50 ó 60 millones de pesetas (300.000 ó 360.000 euros) que habían ido abonando en incómodas mensualidades durante toda su vida se habrían esfumado, transformándose en sólo cinco o diez millones de pesetas. Una cantidad que sólo les alcanzaría para pagar uno o dos años de estancia en una de esas residencias que últimamente han surgido como hongos.


Más problemas: la morosidad. Como sabemos, si un banco tiene que "quitarle" la vivienda a una familia porque no puede pagar la hipoteca, inmediatamente trata de sacarla a la venta para recuperar su dinero. Si la entidad bancaria hubiese prestado 300.000 euros por ejemplo ¿cuánto dinero podría recuperar en un mercado en el que esa vivienda embargada había pasado a valer sólo 30.000 ó 60.000 euros? Menudo agujero se le iba a formar en sus cuentas.


Y otro problema ¿qué promotor estaría dispuesto a construir viviendas en un mercado en el que posiblemente al terminar valdrían más baratas que al comenzar? Y no sólo los promotores ¿quién compraría una casa sobre el plano sabiendo que cuando estuviera terminada sería más barata? Porque no olvidemos que los economistas consideran que la deflación es peor aún que la inflación, ya que la perspectiva de una bajada continuada de precios desincentiva mucho más la inversión y el consumo que la opción contraria.


Y estoy planteando la posibilidad más prudente para los propietarios actuales, que los precios "aterricen suavemente" a lo largo de muchos años. Por supuesto, para quienes tienen que comprar ahora, lo ideal sería un desplome brusco.


Tiene razón la ministra Corredor Sierra al decir que "no es un drama que bajen los precios de los pisos". El verdadero drama fue que subieran hasta los niveles disparatados que padecemos.


El verdadero drama es que dos gobiernos de distinto partido, PP y PSOE, dejaran que los precios de la vivienda se desbordarán durante casi diez años sin hacer nada para frenarlos.


Pero claro, era muy cómodo ver cómo la locomotora de la construcción tiraba de la economía española sin tener que apretar ningún otro botón, aunque se lanzara a una carrera enloquecida, a tumba abierta, que todo el mundo sabíamos cómo iba a acabar.


Eso sí, mientras tanto, bastaba con gritar "más madera", naturalmente.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

El drama no es que bajen los precios de la vivienda. El drama es que los precios han subido en los últimos años a velocidad de vértigo.
De todas formas hay que tener en cuenta las declaraciones del presidente de la Asociación de Promotores y Constructores, Guillermo Chicote, que ya ha dejado claro que "antes de de bajar los precios de los pisos un 30 ó 40% se lo regala al banco". ¿Cómo se van a beneficiar así los ciudadanos? Al final sí parece un drama.


Isabel Chicharro

Anónimo dijo...

Mi enhorabuena a Manuel de Ramón por el estreno de su blog. Creo que los colores están bien elegidos y a mí me gusta el diseño "a toda pantalla", aunque quede un espacio en blanco a la izquierda.
Bueno, Manuel, creo que lo que contabas en la primera entrada deberías escribirlo también donde el perfil, para que los visitantes lo lean cuando pinchen donde dice "ver todo mi perfil". Creo que tendrás muchas más visitas que yo, por el número de "pinchazos" que ya llevas.
En cuanto al tema de la deflación inmobiliaria. De acuerdo en que la deflación es peor que la inflación, pero algo se tendría que haber hecho para frenar la escalada del ladrillo. Creo que los Gobiernos del PP y del PSOE son culpables, pero hay otro culpable al que debemos mirar de frente: la sociedad española, los españoles peatonales, con nuestro convencimiento de que no había otra colocación mejor para los ahorros que el ladrillo. Entre todos hemos colocado los precios por las nubes y ahora a ver cómo salimos de esta.
Lo ideal sería que la vivienda, como cualquier otro bien, evolucionase al compás de la inflación y las ganancias de productividad del sistema económico. ¿Cuánto tiempo de trabajo tenías que dedicar hace 25 años para comprar una camisa o un coche? ¿ Y cuánto tienes que dedicar ahora? ¿Cuánto tiempo de trabajo "costaba" una vivienda en 1.980? ¿ Y cuánto tiempo "cuesta" ahora? Responder a esas preguntas podría ser un ejercicio divertido para tus alumnos.
Un fuerte abrazo de tu amigo Santiago L. Legarda

Anónimo dijo...

Considero que es mejor que bajen las casas, por mucho que la gente haya firmado hipotecas más elevadas de lo que podrían ser en la situación actual.

Hay que ponderar y quedarse con lo bueno, porque en todo hay una parte negativa y otra positiva.

Y en momentos así, es preferible animarse.

Carla Rifaterra.

Anónimo dijo...

El verdadero drama en mi opinión es pensar que si sube o sigue igual el precio de los pisos los bancos y las promotoras ganan mientras el ciudadano de a pie pierde, y si los pisos bajan en el fondo perdemos todos.Encima si no compramos y solo alquilamos, los alquileres se dispararán llegando a los niveles de la compra, y si por el contrario, ni alquilamos ni compramos nos quedan dos opciones: a) vivir con nuestros padres (difícil si ellos son de Albacete y tu tienes que ir todos los días a la Universidad a Madrid) o volver a las viviendas de la anteior ministra Trujillo, que aunque pequeñas siempre serán más faciles de limpiar y seguro que no te pierdes. Un saludo profesor

Antonino de Mora Taberner

Anónimo dijo...

Desde luego, mejor que baje el precio de la vivienda, por lo menos en cuanto a mí respecta. Como decía Ortega y Gasset, "yo soy yo y mis circunstancias". Lo que no es permisible es cómo hemos podido dar lugar a esta crecida galopante del precio del ladrillo. Tengo 22 años y una de mis preocupaciones latentes es saber cómo voy a poder pagarme una vivienda en estos tiempos que corren. De vez en cuando recuerdo a mi padre diciéndome que cuando él se casó, la casa le costó "cuatro duros". Cuatro duros comparados con ahora, claro. Seguro que en su momento era un precio adecuado. Tampoco creo que sea un problema que el precio de la vivienda baje; si desciende, menos tienes que pedir a un banco para que te ayude a pagarlo, por lo tanto te estas endeudando menos, y tendrás más facilidades si surge un improvisto. Imaginate si además de tener que pagar por un piso millonadas, además se te viene encima un embargo.¿ Qué hacer si estas con el agua al cuello? Espero que no tenga que volver a casa de mis padres, que esos si que viven en Albacete.

Anónimo dijo...

Hay una cosa que está muy clara, y es que si el precio de los pisos no ha hecho más que subir es porque mucha gente se estaba enriqueciendo; desde gente anónima hasta las grandes empresas. Todos querían aprovechar el tirón, comprarse un piso por cuarenta millones y venderlo por el doble en "x" tiempo. Al gobierno esto le beneficiaba por supuesto, ya que hasta que la crisis estalló, la construcción y la especulación sobre la vivienda ha sido el gran motor de la economía de este país.

Eduardo Palacios