La verdad es que tenía que ocurrir tarde o temprano. El gigante ruso Gazprom es tan grande que parece lógico que se le queden pequeños los límites incluso de un país tan gigantesco como el suyo.
En España ha visto un bocado exquisito como es Repsol, con fuerte implantación en Iberoamérica, y ha dicho "a por ellos". Un "a por ellos" que se ha visto favorecido porque la inmobiliaria Sacyr-Vallehermoso, que es el principal socio de la petrolera con el 20 por ciento de su capital, no anda extraordinariamente sobrado de liquidez y hace poco anunció que quería vender el paquete accionarial que todavía tiene en Repsol.
Se acabaron los buenos tiempos de la burbuja inmobiliaria y hay que hacer caja. Y si además cae el valor de las acciones de Repsol (y de todos los demás), pues a lo mejor es el momento de deshacerse de activos que se compraron con lo que producían las vacas gordas. De momento, en Sacyr "han admitido" la existencia de contactos "con inversores", aunque de momento lógicamente no han querido dar muchas pistas sobre el asunto.
¿Y a todo esto, qué dice el Gobierno? Pues el ejecutivo está aparentemente maniatado porque aunque Repsol es una empresa estratégica, hace muchos años que está privatizada. No obstante, el gabinete ya han dejado caer que "no se ve con buenos ojos" la posible venta a una compañía como Gazprom que es de propiedad estatal y, además, monopolista. Al vicepresidente económico, Pedro Solbes, la idea le chirría y al presidente del PP, Mariano Rajoy, tampoco le gusta.
No sería de extrañar que alguien desde algún despacho importante le hiciera alguna indicación a los directivos de Sacyr para que busquen otros caminos que no pasen por Rusia. Una recomendación que muy posiblemente sería atendida, porque al fin y al cabo, nunca se sabe a quién habrá que pedir un favor algún día y más estando los tiempos como están por culpa de la crisis del ladrillo.
¿Y a todo esto, que dice el otro Gobierno, el de Bruselas? Pues el ejecutivo comunitario ha sido más pragmático y ha puesto en duda que Gazprom tenga capacidad financiera para comprar el 20 por ciento de un pequeño gigante como Repsol. A lo mejor, los rusos no llegan esta vez.

2 comentarios:
En este caso, creo que el Gobierno acierta en desconfiar de la oferta de Gazprom. Repsol es una de las mayores empresas españolas, con una gran implantación en el extranjero, principalmente en Iberoamñerica. Por esta razón, no conviene que el Gobierno ruso (que a fin de cuentas es el principal responsable de Gazprom), que no está bien visto por la comunidad internacional, se convierta en el principal accionista de la compañía española.
Ahora a toro pasado, resulta muy fácil alegrarse de que Gazprom finalmente no entrara con su capital en Repsol. Resulta difícil adivinar qué papel habrían podido jugar los suministros españoles, en caso de haber estado controlados por Gazprom, en la crisis del gas que se vive en estos días.
Evidentemente, que Gazprom controle alguna empresa significa que lo haga el gobierno ruso, que sin duda, en caso de haber entrado finalmente en España, habría tenido un importante espaldarazo logístico en la disputa que mantiene actualmente con Ucrania, y que ahora se ha hecho extensiva al resto de países europeos que se benefician del gas que circula por esos territorios.
Si Gazprom estuviera en España, controlaría también el suministro que entra por el Sur de la Península -Tarifa y Huelva, principalmente-, lo cual podría derivar en una situación de ahogo gasístico muy peligrosa para Europa.
De momento, ante dicha disputa, España se mantiene al margen por su lejanía, pero no hay que descartar que el conflicto vaya a más en próximas fechas.
Resulta paradójico analizar como el Gasoducto Noreuropeo, de prevista puesta en marcha en 2010, se ve ahora más lejos que nunca. Para el que le interese, un artículo (http://www.dw-world.de/dw/article/0,,2165084,00.html) de 2006 cuyo clima de apoyo y colaboración parece más lejos que nunca.
Aparte de todo esto, y aunque sea tarde, cabe felicitar al Gobierno español por el rechazo de la entrada de Gazprom en Repsol.
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